Leo y Luca en nunca jamás

La vida de Luca

Un añito

18 de mayo de 2012 en La vida de Luca

Han pasado doce lunas llenas desde aquella noche en que el astro azul en todo su esplendor iluminó mi llegada a este mundo, una por cada mes del año hasta llegar de nuevo a mayo, a este 18 de mayo, el día más especial y mágico para mí. Porque otros probablemente podré elegirlos cuando sea mucho más mayor, como el día de mi boda o ese en el que me aventure en un viaje a algún país muy lejano. Pero el día que naces… ese te lo regala el destino y por eso está marcado con el rojo mas rojo de todos los rojos del mundo en el calendario. Y hoy, por primera vez para mí, ese calendario vuelve a situarme en él, o lo que es lo mismo… ¡hoy celebro mi cumpleaños!

Aún me parece mentira, ¿de verdad ha pasado tanto tiempo? Aunque bueno, tanto cambio y tanto crecer y crecer no es algo que ocurra de la noche a la mañana, ¿no? Porque no se puede negar que de aquel bebé pequeñito de carita redonda que era un servidor cuando nació ya no queda prácticamente nada. Vale, la carita redonda la conservo (y la belleza que la acompaña, que todo hay que decirlo, también), pero poco más, que empecé siendo un bebé tranquilo y dormilón y he acabado convirtiéndome en “un terremoto en toda regla que no para quieto ni un segundo” (palabras textuales de mi mami). Pero qué le vamos a hacer, así soy yo: inquieto, intenso, aventurero, osado, apasionado y con mucho temperamento. Vamos, lo que se dice un Tauro en toda regla. Y bien orgulloso que estoy de cómo soy, un chico con una enorme personalidad desde la cuna. Bueno, lo de la cuna es un decir que se dice, porque lo que es yo en este año no la he probado, que yo soy de los de dormir en la cama con mis papás. Porque sí, porque a mí me gusta tener cerca a mi mamá, de día y de noche, de noche y de día. Y cualquiera que me conozca tan sólo un poquito lo sabe, que bebo lo vientos por ella. Vamos, que en este año lo más que hemos estado separados ha sido… ¿cuánto? ¿Media hora? ¿Una a lo sumo? Sí, ha sido un año de intensa relación. Bueno, y de más cosas. De teta rica (¡hemos llegado al año!), de sueñecitos en mi fular, de risas y juegos con mi hermano y mi papá, de aprendizaje continuo, de sorprendentes descubrimientos, de sabores, de viajes, de dibujitos animados, de paseos en el parque, de kilómetros de gateo… y de lágrimas, muchas, muchas lágrimas. Pero entendedlo, es enormemente frustrante para mí que los mayores no entiendan mis necesidades, así que no me queda otra que expresarme de la única forma que sé hacer: llorando.

Llego al año con cuatro dientes, un pelo rubio y rizadillo de la cocorota que las vuelve locas a todas, un cuerpo bien pero bien torneado y un amplio repertorio de habilidades de esas que tanto les gusta a mis papás enseñar: las palmitas, el adiós, adiós con la manita, los besos en la mejilla, mis bailes desenfrenados… Pero sí, así también soy yo, un bebé listo que rápidamente se queda con todo.

Este ha sido mi primer año de vida, el más importante por los cambios tan radicales que he experimentado desde que nací, pero también por todo cuanto he conocido en él. Estoy feliz de celebrarlo, y sobre todo de hacerlo con la gente que me quiere, que eso sí que ha sido un enorme descubrimiento, ¡es un montón!

Así que no me queda otra que decir…

¡FELICIDADES A MÍ!

Ficha de cine: Mi pie izquierdo

11 de mayo de 2012 en La vida de Luca

Año de producción:
2012

Dirección, producción y guión original:
El pequeño Luca

Protagonistas Principales:
El pequeño Luca y su pie izquierdo

Protagonistas Secundarios:
La mamá del pequeño Luca
El papá del pequeño Luca
El hermano del pequeño Luca

Actuaciones especiales:
Culaquier persona que se cruce en su camino

Diseño de vestuario, escenografía y puesta en escena:
La mamá del pequeño Luca

Efectos especiales:
El pequeño Luca

Argumento:
La película narra la historia del pequeño Luca, un bebé a punto de cumplir un año de edad que por alguna extraña razón no soporta llevar zapato en su pie izquierdo. No importa el modelo, el color, si cierran con hebilla, cordones o belcro, que es calzar su mullido piececito y a los escasos cinco segundos ya ha hecho desaparecer el zapato en cuestión rozándose los talones o simplemente quitándoselo con las manos. No ocurre así con el derecho, que siempre permanece en su lugar. Sus allegados no se explican el por qué de esta situación. ¿Será que el pequeño Luca a tan temprana edad ya se está posicionando políticamente por ideologías derechistas? ¿Tal vez esta dejando claro que no será zurzo? ¿O será al revés? ¿Acaso es una manera de llamar la atención? Porque un bebé ya podrá llevar un tocado a lo Carmen Miranda que no despertará tanto interés como uno que va sin zapato, que a este último, como al pequeño Luca, todas las señoras de la calle lo pararán para advertirle que su pie anda desnudo.

En esta interesantísima producción podremos ver cómo Luca supera todas las dificultades y obstáculos con los que se encuentra para lograr su objetivo, llevar al aire su pie izquierdo, ¡no os la perdáis!

P.D. El pequeño Luca está de enhorabuena, dos nuevos dientes, los incisivos superiores, habitan en su boquita :)

¡Felicidades mamá!

06 de mayo de 2012 en La vida de Leo, La vida de Luca

Y como cada primer domingo del mes de mayo, hoy se celebra el día de las mamás. Que sin duda todas son fantásticas y maravillosas y se merecen este día y más. Pero la nuestra… ¡la nuestra es la mejor del mundo mundial! Porque aunque a veces sufre pequeños lapsus de memoria, olvidando por un instante que somos aún pequeños, y nos regaña porque nos ensuciamos, nos vamos dejando todo por ahí o la despertamos por la noche (unos más que otros…), la mayoría de las ocasiones es genial. Juega con nosotros, nos canta canciones, baila, nos mima cuando nos hacemos daño, nos da besos y abrazos sin parar, nos lleva al parque, nos compra gusanitos, comparte nuestro entusiasmo por los logros que conseguimos y siempre, siempre nos recibe con una sonrisa.

Este año, además, celebra su día con doble motivo, así que está doblemente feliz. Porque eso de ser una bimami le mola un montón, que lo sabemos nosotros. Vamos, que no nos hizo falta venir envueltos ni con lazo para convertirnos en el mejor de sus regalos. Y hablando de regalos, nuestra mami también ha recibido hoy el suyo.

Esta delicada florecilla que no se marchita ni hay que regarla nunca la hizo el único de nosotros que no se come la plastilina, pero vamos, que cuenta de parte de los dos. Porque así somos nosotros, un pack, un dúo muy bien avenido, el equipo perfecto para nuestra mami.

¡Te queremos mucho!

Así se hace

02 de mayo de 2012 en La vida de Luca

Hoy voy a hacer mío aquello de “una imagen vale más que mil palabras” y, a pesar de que me va a costar no enrollarme, con lo que a mí me gusta divagar sobre mis descubrimientos y avances, seré breve. Tan breve que no voy a escribir nada más. Sólo voy a dejar para el recuerdo dos vídeos en los que se me puede ver, además de guapo guapísimo, por supuesto, practicando dos de mis nuevas habilidades: el descenso libre de escalones y las archiconocidas palmas palmitas.

Y de aquí, al estrellato.

 

Adivina adivinanza. . .

30 de abril de 2012 en La vida de Leo, La vida de Luca

Uno de nuestros papás ha estado este fin de semana en uno de de los múltiples saraos que se han celebrado en Andalucía.

No, no ha sido en la romería de la Morenita.

No, no ha sido en ninguna comunión.

No, tampoco ha sido en la Feria de Abril de Sevilla.

¿Adivináis quién ha sido el de la escapadita y dónde ha estado?

Lector fichado

24 de abril de 2012 en La vida de Luca

Cuando uno nace es un indocumentado total. Apenas tiene un nombre (aunque en mi caso habría que decir “por pocas tengo un nombre”), un pañal y listo. Pero ese tiempo en el limbo de las personalidades físicas dura bien poco, que mientras tu mamá y tú os recuperáis de la experiencia partera, tu papá se dedica a ir de organismo en organismo haciendo saber que ya has llegado a este mundo para que te conviertan en “alguien”. Y así es como te fichan los del Registro Civil, los de Sanidad, los del Ayuntamiento y hasta los del Instituto de Estadística. Y si eres de los que tus papás te sacan el DNI nada más nacer, hasta los de la Policía. Pero la cosa no queda sólo ahí, que luego entre ellos se van pasando tus datos y acabas siendo conocido en todas las Administraciones Públicas y demás entes oficiales. Bueno, y en los no oficiales también.

Es lo que a mí me ha pasado. Cuando mi papá me empadronó en el Ayuntamiento de este mi pueblo el nombre de Luca pasó a formar parte del fichero de los nacidos en el año 2011. Y ese mismo fichero fue cedido a la Biblioteca Municipal para que, llegada su semana grande, la del libro, invitara personalmente a todos sus miembros a un acto en el que se nos entregaría el carnet de la Biblioteca y se nos regalaría además un bonito libro. Que digo yo, mucho mejor que se pasen tus datos para esto que para enviarte propaganda, ¿no?

Y así fue como en el día de ayer, el Día Internacional del Libro, me presenté todo guapetón con mi hermano y mis papás para recoger mis regalos. Sí, exactamente igual de guapetón que Leo el día que a él le tocó (cosas de mi mami…)

Allí había un gentío enorme, montones de niños, de papás y de carritos de todos los modelos. Algunos ya habían cumplido un añito y otros apenas tenían unos meses. Unos observaban tranquilamente todo lo que sucedía, escuchando las palabras de la simpática bibliotecaria y de nuestra alcaldesa y otros nos dedicábamos a ponernos de pie en los asientos y a gritar reclamando gusanitos. Que oye, cualquier acto que se precie requiere su dosis de entretenta. Pero bueno, que la cosa estuvo muy bien. Nos dijeron que cuando seamos mayores tenemos que leer mucho porque los libros son unos estupendos compañeros de juegos que además nos harán mucho más listos y nos ayudarán a entender el mundo. Y que mientras no podamos hacerlo, que sean nuestros papás los que nos cuenten esas historias tan chulas. Nos animaron a hacer uso de nuestro carnet, que no lo dejáramos olvidado en un cajón. Yo pienso hacerlo, porque aunque en casa tenemos muchos cuentos, de vez en cuando gusta cambiar. De momento ya hemos añadido a la colección el que me regalaron ayer. El libro se titula “Por aire y por mar” y en él hay muchos dibujitos de medios de transporte con texturas para tocar, textos en rima y adivinanzas, ¡es muy chulo!

Así que nada, esta Biblioteca ya tiene un nuevo lector fichado, ¡yo mismo!

Once meses

18 de abril de 2012 en La vida de Luca

Y por fin llegó, el último de mis cumplemeses. Bueno, es un decir, que días 18 espero que me queden aún muchisisisisisisisisisimos que celebrar. Más bien lo digo porque a partir del mes que viene podré empezar a contar mi vida en años… empezando por año en singular. Que sí, ¡que en 30 días estaré celebrando mi primer cumpleaños! Ya, ya sé que más de uno piensa que cómo es posible que ya haya pasado casi un año desde que dejé la vida uterina para instalarme definitivamente en este mundo loco en el que me ha tocado vivir. Pero así es, poquito a poco, sin prisa pero sin pausa, llego hoy a los uno y uno, o lo que es lo mismo, a los once.

Este último mes, la verdad, es que no hay grandes novedades sobre mis progresos. O será que como todo el mundo está esperando que llegue ya el súper-extra-mega-híper avance no se fijan en los pequeños logros que voy consiguiendo. Me refiero a lo de andar, que de verdad no sé qué perra les ha entrado con que lo haga, con lo bien que yo me desenvuelvo gateando que corro que me las pelo. A mí qué me importa que mis pantalones acaben como pasados por lija a la altura de las rodillas, qué me importa que mis manos acumulen suciedad en cada una de sus arruguillas, qué me importa que mis papás tengan que estar todo el día agachándose para cogerme cuando me acerco a algún peligro (o a alguna planta lamentablemente ya mutilada). Además, que yo ya tengo más que suficiente con mis pequeños desplazamientos a lo largo de los muebles, o del sofá o de los columpios del parque. Que me dejen entrenar así, hombre, que ya llegará la hora de lanzarme al mundo de los caminantes (y en ese momento lamentarán sus prisas, ojito). Pero bueno, algunas novedades sí que hay. Por ejemplo, me he vuelto un parlanchín. Mi repertorio comunicativo es aún un tanto escaso, y casi siempre me centro en repetir una y otra vez ta-ta-ta-ta-ta, aunque de vez en cuando, sobre todo en los momentos en los que me cabreo, también cojo carrerilla con el ma-ma-ma-ma-ma. Mi dorada cabellera empieza a crecer y ya se me van formando unos caracolillos detrás de las orejas y en la coronilla a mar de monos. Estoy moreno, sin duda de aprovechar el más mínimo rayo de sol en la calle. Hasta tengo corte a la altura de las muñecas. Cuando estoy de pie caigo de culo con mucho estilo para ponerme a gatear. ¡Y acabo de aprender a bajar escalones! Me sigue chiflando comer, lo pruebo todo, todito, todo y no le hago ascos a nada, y menos si es algo entero. Qué le vamos a hacer, me gusta darle a la mandíbula a pesar de que aún tengo sólo dos dientecillos (aunque dice mi mamá que tengo las paletas a puntito de caramelo). Tanto me satisface que cada vez que me dan algo de comer yo lo agradezco con una enorme carcajada. Ah, pero esa no es la única forma de demostrar mi entusiasmo, que también… ¡he aprendido a hacer palmitas! Bueno, bueno, lo contentos que se pusieron mis papás cuando conseguí juntar una mano con la otra, que oye, parece fácil, pero menudo ejercicio de coordinación implica. Y ahora cada vez que algo me gusta hago palmitas, tan bonico yo. También cuando oigo música, bailo y hago palmitas. Hala, ya puedo entrar en cualquier grupo flamenco. Mi papá está también enseñándome a decir adiós, adiós con la manita, pero eso de las despedidas no me va mucho (sobre todo si la que se va es mamá), así que en ese tema aún tenemos que progresar bastante. He empezado a cogerle gusto a los autobuses, igual que Leo, me encanta verlos pasar y grito de alegría cuando veo uno. Este mes no tenemos itb, así que no sé ni cuánto peso ni cuanto mido. Pero vamos, que no me preocupa en absoluto, no hay más que verme para saber que estoy hecho todo un hombretón de once meses once.

Así que nada, en un mes, celebrando el cumpleaños. Para ello mi mamá ya se ha puesto en modo organizadora de fiestas infantiles y a pesar de que el brainstorming no termina de acabar creo que ya lo tiene todo más o menos planificado. Ahora sólo le falta reclutar ayudantes y empezar con el recorta pega. Por suerte yo sólo tengo una misión, seguir creciendo feliz y preparándome para ese día tan especial, ¡que nervios!

En abril, aguas mil

16 de abril de 2012 en La vida de Leo, La vida de Luca

Cuando hace casi un mes llegó la primavera nos pusimos requetecontentos, porque eso significaba que iban a acabarse esas larguísimas tardes de encerramiento en casa e íbamos a poder empezar a salir a la calle y al parque, que es lo que a nosotros nos gusta. Pero alguien olvidó recordar a uno e informar a otro que la primavera es una estación muy imprevisible, y que lo mismo se te presenta tranquila y agradable que le da por hacer honor a todo el sabio refranero español con lluvias, vientos, granizos y hasta nieve en algunos casos. Y así es precisamente como se está presentando. Los tipos esos que dan el tiempo en la tele, o los que hacen las previsiones de internet lo tienen claro, y por eso cada día nos colocan en un mismo icono un sol, una nube y gotas de agua. Al principio pensábamos que se estaban cachondeando de nosotros, qué vaya birria de previsión. Pero después de lo sucedido estas últimas semanas hemos comprobado que tenían razón, y que lo mismo hace un sol radiante que a los veinte minutos se nubla y a los veintiuno y medio te está cayendo la mundial. Así que en estas condiciones tan cambiantes lo de las tardes de parque ha quedado en stand by. Una gracia, vamos. Porque… ¿qué se supone que hacemos nosotros ahora toda la santa tarde que hasta las nueve de la noche es de día? Sí, ya sé que nos diréis que jugar en casa. Y sí, ya sabemos que tenéis razón, que para eso y por suerte tenemos un montón de juguetes. Pero es que nosotros somos chicos outdoor, entendedlo. Nos justa jugar en casa, sí, pero llega un momento en que las paredes nos comen y lo que necesitamos es salir a que nos dé el aire, a correr y a gatear, a tirarnos por el tobogán y montarnos en el columpio. Eso, eso es lo que a nosotros nos va. Por eso cuando ya llevamos un rato entropizando nuestro cuarto de juguetes nos entra el nervio y, siempre según nuestra mamá, nos ponemos como el tiempo, revueltos, inestables y llorones. Así que aunque entendemos que hace falta que llueva pedimos al que abre el grifo por allá arriba que lo haga de noche. Sí, como esa tarifa eléctrica que te obliga a poner la lavadora de madrugada, pues lo mismo. De 10 de la noche a 8 de la mañana, por ejemplo, que se “esjarre” el cielo si quiere, pero a partir de esa hora y durante todo el día que luzca ese sol espléndido y cálido que nos permita quemar toda nuestra energía (que es mucha) al aire libre. Y no sólo lo pedimos por nosotros, también lo hacemos por nuestros papás, que sabemos que eso de andar recogiendo juguetes detrás nuestra (y que conste que en este sentido hacemos lo que buenamente podemos) no les hace mucha gracia. Pero ese es el precio del entretenimiento en casa, ¿no? ¿O acaso pretenden que nos divirtamos viendo llover a través de la ventana? Ah, pues va a ser que no.

Acción y reacción

10 de abril de 2012 en La vida de Luca

Pongamos que llega la hora del baño. La bañera está ya lista, con agua calentita y llena de espuma. Leo se apresura a quitarse la ropa aún a riesgo de quedarse atascado en la camiseta porque quiere meterse en el agua antes que yo, que un poco impaciente tengo que esperar a que mi mamá me quite capas de ropa y pañal. Finalmente llega el momento de la inmersión. Miro a un lado, a otro, y comienzo con el espectáculo. Porque lo sé. Sé que si palmeo fuerte sobre el agua empezará a volar salpicándonos la cara, la ropa de los que nos vigilan desde fuera y poniendo el suelo del baño en modo piscina. Y como es lo que me divierte pues no me corto ni un pelo.

Pongamos que tengo a mano una pelota. Mis favoritas son las de tenis porque caben perfectamente en mi manita rechoncha y encima tienen un color chillón perfecto para ser localizadas. Cualquier otro juguete pasaría por mi boca o lo golpearía para ver el ruido que hace. Pero no, yo sé que las pelotas no saben bien y precisamente no es que hagan mucho estruendo que digamos. Sin embargo sí que sé que ruedan, y por eso las lanzo fuerte, las veo caer sobre el suelo y rodar hasta chocar con algo o quedarse sin fuelle. Entonces voy, las recojo y las vuelvo a lanzar. Así hasta que me canso.

Pongamos que veo algo de comida. Y cuando digo algo hablo en el sentido más amplio de la palabra, que me da exactamente igual lo que sea. Quiero probarla, así que me desplazo cual rayo gateador veloz a por ella, o bien hago que el que me portea en ese momento me lleve a base de gruñidos y movimientos de quiero-ir-allí-es-que-no-te-enteras-o-qué. Y si tengo el chupe en la boca lo suelto. Por que sí, eso también lo sé. Sé que si tengo el botón del off en la boca ahí no entrará nada de nada.

Estos pongamos varios demuestran que a pesar de mi tierna edad poco a poco voy descubriendo las leyes de al física newtoniana, aunque eso sí, adaptadas a mi campo de actuación que es bastante limitado. Es decir, que ya sé que si hago una cosa puedo obtener otra. Generalmente si la primera es divertida la segunda también lo será, aunque en mis experimentos sobre mi propia ley de acción y reacción también he comprobado que no siempre es así. Como cuando alentado por mi hermano y mis primos me animé en exceso golpeando un plato con una cuchara (algo divertidísimo, sin duda) y acabé rompiéndolo en pedazitos. O como el otro día en el cumple de un amiga, que me puse a jugar con los globos y de tanto apretarlos al final más de uno acabó explotándome en la cara. Y no, os aseguro que con eso no disfruté en absoluto. Pero así es como se hace ciencia, a base de prueba y error, ¿no’

¡A jugar!

02 de abril de 2012 en La vida de Luca

Algo está cambiando. No sé si será porque con esto del renacer primaveral las ganas de hacer cosas se multiplican, porque cada día que pasa gano en independencia y autonomía o, simplemente, porque me voy haciendo mayor, pero el caso es que de un tiempo a esta parte estoy empezando a cogerle gustillo a eso de jugar yo solito. Lo mismo me da perseguir una pelota que lanzar piezas de construcción, hacer correr a Rayo Macqueen, adentrarme en el túnel misterioso de Leo o arrastrar lo que buenamente encuentre de un lado para otro. El caso es pasar un rato divertido, aunque eso signifique estar lejos de los brazos de alguien. Y es que he comprobado que ir en plan garrapata está muy bien para muchas cosas, sobre todo si mi huésped es mi mamá, que ya sabéis que soy mamero hasta la médula, pero para otras tiene demasiadas limitaciones. Que de eso se trata, de ir descubriendo cosas conforme crezco, ¿no? Pues eso, que si estoy arriba me pierdo muchas de las cosas de abajo. Así que cuando me canso de los brazos y quiero que me dejen un rato jugando a mi aire no me lo pienso dos veces y me lanzo de cabeza al suelo. Bueno, en sentido figurado, que más bien lo que hago es cabecear para que me suelten. Pero ellos me entienden, de modo que no hay problema.

Sobra decir que mi mamá está encantada con esta nueva actitud mía (criar madres para esto…) que dice que así al menos puede descansar un rato la espalda, hacer alguna tarea que otra y ocuparse un poco de mi hermano, que parece ser que aunque ya es un niño grande a veces él también necesita de mimos y atenciones varias. Aunque bueno, la verdad es que tampoco me gusta que se vaya muy lejos, que si tengo a alguien cerca puedo entretenerme durante mucho más tiempo, sobre todo si ese alguien juega conmigo y es más o menos de mi tamaño. El problema es que el que cumple con esos criterios, mi hermano Leo, no está tan por la labor del juego compartido, o más concretamente del yo-juego-con-sus-juguetes. Temblando están mis papás, que dicen que dentro de un tiempo cuando desarrolle mi capacidad vengativa y ambos nos enfrentemos por el mismo juguete no van a ganar para comprar tiritas, porque con el carácter que gastamos los Galindo… ¡apañados vamos!

Suerte que durante el tiempo que él pasa en el cole yo soy el dueño y señor de todos los juguetes de la casa y puedo hacer y deshacer a mi antojo, aunque luego el cuarto de los juguetes acabe manga por hombro. Ah, nadie dijo que tener los brazos libres fuera gratis, ¡el caos juguetil es el precio de la libertad!

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