mi nunca jamás

Buscando petróleo

por Se el 10 de Febrero de 2010 en La vida de Leo

Seguro que la mayoría ya me está imaginando a lo James Dean en los campos de Texas, un niño irresistiblemente atractivo con botas y gorro de cowboy que de pronto descubre en su pequeño trozo de tierra un yacimiento de crudo que lo hace inmensamente rico. Lástima, pero no. Aquí el que suscribe aún no tiene pasaporte y a diferencia de otros amiguitos míos no he tenido la suerte de cruzar el charco. Es más, ni siquiera aquí en La Torre tengo trozo de tierra propio, nada, ni un par de olivas en las que iniciar la prospección. Y peor todavía, dudo mucho que en estos lares podamos algún día encontrar el codiciado oro negro.

Pero hay otros sitios donde buscar petróleo, uno muy particular. El que yo busco no es un combustible fósil y a diferencia de ese que venden en barriles es 100% renovable (a veces 200%) lo cual es bueno, muy bueno, porque significa que al explotar el recurso no contamino nada de nada. Además puede ser muy nutritivo depende de en qué momento. Otras ventajas, buscarlo entretiene e incluso puede servir para jugar con otros niños haciendo competiciones de a ver quién encuentra más o cuál es el sitio más original donde ubicarlo.

Este petróleo es genial, yo no sé por qué los científicos no se ponen manos a la obra y hacen de él la energía de este siglo XXI. Porque además puede fabricarlo cualquiera, quiero decir, que si necesitas energía para tu coche vas, te sacas tu propio petróleo, alimentas el vehículo y hala, listo. Sólo hay que tener una precaución, no hacer la prospección demasiado profunda porque podemos sacarnos un ojo…

Mocos

Y aunque yo no encuentro nada malo en sacarse uno su propio petróleo (sí, los mocos) entiendo que puede ser un poquito desagradable así que, para compensar, os dejo una foto más glamurosa, una en plan Leo Dean…

Leo Dean

Una de vídeos

por Se el 08 de Febrero de 2010 en La vida de Leo

Porque a veces una imagen vale más que mil palabras.

Creo que ya conocéis a Lana, mi mascota a tiempo parcial (mis papás no cuentan). El otro día fui a hacerle una visita (que ella nunca viene a verme, ejem, ejem) y descubrí que se puede hacer algo más con ella además de arrancarle el pelo e intentar subirme en su lomo como si fuera un caballito: se le puede dar de comer. Tanto, tanto me gustó la experiencia que para sorpresa de todos, incluido yo mismo, no me importó cederle mi bolsa de gusanitos para que, uno a uno, se los fuese comiendo todos… o casi todos…

Y como en casa no tengo mascota (mis papás no cuentan) tengo que entretenerme con otras cosas. Suerte que tengo muchos juguetes, además de un montón de cosas no diseñadas como tales, que me mantienen ocupado los (pocos) ratos que paso allí. Entre ellos están los megabloks que los Reyes Magos me trajeron. En teoría sirven para hacer construcciones pero… ¿quién dice que no se pueden usar de otra manera? Mira que a mí me gusta hacer torres (que para eso soy de La Torre) pero oye, a los chismes estos le he buscado otra utilidad mucho más divertida. Aunque creo que mis papás y su espalda no opinan lo mismo…

Y aunque yo no considero a mis papás como una mascota parace ser que ellos a mí sí y por eso se pasan el día intentando amaestrarme. Han sido muchos los retos que he superado, destacando el de decir adiós, adiós con la manita y el de las palmitas. Dicen que el último llega con seis meses de retraso, pero bueno, yo quiero pensar que lo hace con seis de adelanto, los que quedan para soplar mi segunda velita de cumpleaños…

Y colorín, colorado, estos vídeos se han acabado!!!

Sábado en el mercado

por Se el 06 de Febrero de 2010 en La vida de Leo

Me encantan los sábados por la mañana. El fin de semana no ha hecho más que comenzar y quedan 48 horas por delante para estar todo el día con mis papás. Me puedo levantar a la hora que quiera, aunque generalmente y según ellos ese momento siempre suele ser “demasiado temprano para ser sábado”. Así que mientras ponen las calles, los tres nos quedamos un rato en la cama holgazaneando. Mejor dicho, ellos holgazanean mientras yo intento que se espabilen de una vez por todas a base de grititos, risas y algún manotazo (¿involuntario?) que otro.

Cuando por fin consigo que se levanten casi siempre nos espera la misma rutina: desayuno, limpieza general y, como no, a la calle. El destino del sábado por la mañana es el mercado de mi pueblo, donde hay un montón de puestos de fruta y verdura, pescado, carne… y hasta uno de churros. Sólo podemos ir este día porque únicamente abre por la mañana y el resto de la semana a esas horas yo estoy en la guarde y ellos trabajando, así que siempre hacemos una buena compra.

Es divertido ir al mercado. Siempre hay mucha gente entrando y saliendo. Los vendedores hablan con sus clientes del tiempo, de la economía e incluso de algún que otro chisme. Los puestos de fruta y verdura son los mejores por la enorme variedad de cosas que tienen y lo coloridos que son. Mamá siempre le dice al tendero que le ponga las mejores manzanas y peras porque son para mí, para el puré de fruta con galletas y leche que me tomo cada tarde. Los plátanos me los como a bocados, jejeje.

Verduritas

Aunque como yo soy de buen comer he de reconocer que lo que realmente me pierde es la carnicería, con esa cantidad de productos derivados de los cerditos, las vaquitas y los pollitos: pechugas, filetitos, hamburguesas, tocinillos, pinchitos… Y lo mejor de lo mejor, ¡¡¡ millones de chorizos !!!

Chorizos

Ay, ojalá todos los días fueran sábado por la mañana…

P.D.1. Hoy es el segundo segundo aniversario de este blog, el primero de “mi nunca jamás“, así que me deseo a mí mismo muchas felicidades. Y como regalo de aniversario me gustaría que si hay por ahí alguien que me lee pero que nunca se ha manifestado aproveche para hacerlo porque…

¡¡¡ nada me gustaría más que conocerte !!!

P.D.2. A los que siempre estáis ahí, mil gracias porque…

¡¡¡ me ha encantado conoceros !!!

En la biblioteca

por Se el 05 de Febrero de 2010 en La vida de Leo

Las tardes de invierno son largas, muy largas, lo cual es bastante paradójico porque el sol se va a dormir mucho antes que en verano y al llegar las seis de la tarde ya vemos la luna asomar por su esquinita del cielo. Pero a esa hora aún quedan por lo menos otras tres (y pico) para mi cita con Morfeo, así que hay que ocupar ese tiempo como sea y, como sea, fuera de casa. Aquí es donde surgen las limitaciones: o hace demasiado frío, o llueve, o nieva, o hace más frío… Así que nuestras alternativas de diversión son bastante escasas y se reducen a acudir a lugares cerrados como:

a. La casa del abuelo.

b. La casa de algún familiar o amigo.

c. El Carrefour.

La opción “a” está súper-extra-mega-explotada, aunque la verdad a mí no me importa porque me lo paso muy bien con mi abuelo que me deja hacer (y hace conmigo) de todo. La opción “b” casi que también, y sino que se lo pregunten a Lana, que tres visitas más y se queda calva. Y la “c”… ya os digo que un día de estos me hacen empleado freelance del mes. ¿He dicho ya que odio el invierno? En fin, que un poco desesperada mi mamá ha optado por buscar nuevos refugios y mira tú por donde ha encontrado uno muy chulo, la biblioteca municipal. Allí hay una sección especial para los más peques, con una alfombra blandita y unas sillas y unas mesas de colores. El único inconveniente es que está junto a la zona de estudio y no se puede hacer ruido. Ya, intenta tú explicarle eso a un niño de un año y medio en plena explosión de entusiasmo y frenesí chillador. Shhhhh, me dice mamá todo el rato. Sé que debería hacerle caso y de verdad que lo intento pero es que es muy difícil, me emociono demasiado. Así que, para evitar que nos tilden de escandalosos y no nos vuelvan a dejar entrar, al final la salida dura menos de lo esperado. Y haciendo uso de mi carnet, cogemos un par de libros para mí, otro de mayores para mamá y nos vamos irremediablemente a a, b o c.

La marmota Phil ha dicho que el invierno durará seis semanas más. Uf, eso son muchos libros todavía…

En la biblioteca 1

En la biblioteca 2

Ojo por ojo

por Se el 03 de Febrero de 2010 en La vida de Leo

… y no me habléis de dientes que me están saliendo dos colmillos y estoy que me va dar algo. Algo y fiebre, claro está, que no podía faltar esa indeseable entrometida y mermadora de salud que se empeña en hacerme sombra. Por eso hoy seré breve, no tengo mucho ánimo para escribir. Tan sólo quería dejar constancia de que a partir de hoy comienza la venganza hacia esos que se ríen de mí. Y nada mejor que hacerles pagar sus abusos y la humillación que me hacen pasar cada vez que me decoran con la misma moneda.

Rebuscando en el baúl de los recuerdos he encontrado el testimonio gráfico impagable que muestro a continuación, mi mamá a la tierna edad de un año y medio caracterizada como algo parecido a loca del trenillo.

Loca

Y esta es mi reacción al ver semejante imagen.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Lo dicho, este es sólo el primer plato, la venganza continuará.

P.D. Evidentemente el diagnóstico dienti-febril no podía proceder de otro más que de mi pediatra favorito… Parece que los mocos verdes que cuelgan de mi naricita no tienen nada que ver…

Monillo de feria

por Se el 31 de Enero de 2010 en La vida de Leo

No es justo. Que pasa, ¿que porque soy pequeño podéis hacer conmigo lo que os dé la gana? Ponerme, quitarme, traerme, llevarme… aquí mi opinión no cuenta para nada. Y no me vengáis con la excusa de que cualquiera no puede traducir mi atatata caaaaaaaaaaaaa como “haz el favor de no colocarme eso en la cabeza que no me favorece para nada”. Porque el elevado y contundente tono de mi voz debería ser suficiente y servir como medida disuasioria para los que osan reirse a mi costa que normalmente, y atentando contra los principios de la sangre, son mis papás.

La verdad es que yo no le veo ninguna gracia. Es como si yo a mi papá le colocara un pañal o a mi mamá un babero y un chupete. Eso no es gracioso, es ridículo. Y para colmo además les dijera que pusieran su mejor sonrisa para fotografiar la humillación y dejar constancia de por vida. Todavía si fuera época de carnaval, como la que se aproxima, podría entenderlo, pero así de buenas a primeras que te  “decoren” con cualquier cosa que encuentran a mano, pues no.

Y lo peor de todo es que ocurre desde que era pequeño…

Monito

Regalo

P.D. Me vengaré…

Cumpleaños 2 x 1

por Se el 29 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Me he pasado los últimos 365 días esperando una segunda tarta y una segunda fiesta que nunca llegaron, así que estoy empezando a creerme que, tal y como conté el año pasado, efectivamente mis papás nacieron el mismo día, uno tal que hoy, 29 de enero. Y me temo que o bien hasta que aprenda a leer y pueda consultar sus DNI o hasta que tenga la edad suficiente para ir por mis propios medios al Registro Civil a solicitar sus respectivas partidas de nacimiento tendré que fiarme de ellos, insisto, a pesar de que me quede sin la segunda fiesta y la segunda tarta.

Digamos que a partir de hoy mi mamá tiene algo en común con Cristo o con un enfermo al que ausculta un doctor y mi papá, debido a ese lapsus de un año entre la llegada de ambos a este mundo, deja de tenerlo. Estos chicos se me hacen mayores… Mira que a mí el tema de compartirlos no me agrada demasiado, vamos, cero patatero, pero viendo que a este paso se les pasa el arroz hasta yo mismo empiezo a superar el recelo que me suscita el hecho de que otro venga a robarme mis besos, mis juguetes o mi cuna y estoy por sugerirles que ya va siendo hora de aumentar la familia. Y no me estoy refiriendo a comprar una mascota, que ya quedó claro aquí que por el momento ella y mamá son incompatibles. El ser del que hablo no se adquiere en ninguna tienda, ni siquiera on line, y a pesar de lo que digan por ahí tampoco lo trae la cigüeña. Sí, hablo del hermanito, ese que más vale que llegue antes de que estos dos sigan cumpliendo años a la par. Aunque todo hay que decirlo, yo seguiría prefiriendo un perrito y ellos parece que no están muy por la labor así que… habrá que seguir esperando!!!

De momento creo que conmigo les basta y les sobra. Ellos siguen opinando que soy su mejor regalo (evidentemente, basta verme) aunque mama dice que este año no despreciaría algún que otro detallito más personal, que parece ser que de un tiempo a esta parte todo me lo llevo yo. Eh, vamos a ver, sin reproches que por mi boquita no he pedido nada de nada. Que si mi fondo de armario tiene más fondo que el de la Preysler es culpa tuya mamá por ir a esas tiendas del señor gallego y hacerle encarguitos a la tita Lola de la otra que es sueca (y no hablo de la de los muebles). Y en rebajas además a la de los anuncios polémicos (por lo visto eso de las rebajas es la bomba). Así que no te quejes y más bien haz como papá que es mucho más práctico que tú y se conforma con nada. O mejor aún, como sugerían los primos, mejor me vas dando una paga ahora que ya he cumplido los dieciocho y quién sabe, igual el año que viene he ahorrado y puedo comprarte alguna cosita. Aunque seguro que algo que yo haga con mis propias manitas te gustará más ¿a que sí? ¿Qué tal un dibujo? Ah, pero que quede claro que lo tendrás que compartir con papá, vamos que será uno para los dos. Que si vosotros sois incapaces de hacer dos tartas y dos fiestas no vayáis a pensar que yo voy a crear una obra de arte para cada uno, de eso nada, aquí igualdad de condiciones y donde las dan… las toman!!!

Cumple papá

Cumple mamá

Esto no se toca

por Se el 26 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Estoy harto, hasta el moño. Últimamente no puedo hacer nada de nada sin escuchar a uno de mis papás advertirme enérgicamente que deje de hacer lo que estoy haciendo. Y así todo el santo día, que si eso no se toca, que si me baje de donde estoy subido, que si me saque eso de la boca… Frito me tienen cohartando mis libertades más básicas. Ellos dicen que es por mi seguridad pero yo opino que lo único que consiguen es fastidiarme toda la diversión. Que digo yo, ¿por qué no puedo enchufar la lámpara del salón? ¿Por qué no puedo coger el calefactor del baño y llevármelo en peso al pasillo? ¿Por qué no puedo subirme al tobogan y ponerme de pie cuando llegue arriba del todo? ¿Por qué no puedo sacar los DVD y jugar con ellos? ¿Por qué no puedo coger los cuchillos? ¿Por qué, eh, por qué?

Siempre con la misma cancioncilla, esto no se toca, quita…

Pero yo advierto, ¡¡¡ esto no va a quedar así !!!

A comer, ñam, ñam

por Se el 24 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Escribe un niño de un año, seis meses y un día. Lo digo por los que no se han pasado por el post anterior, para que no se os olvide que ya he cumplido los dieciocho. Y aunque quedamos en que tras llegar al año ya nunca más iba a volver a celebrar ningún cumplemés, este era especial. Por eso lo de la sorpresita que mi mamá me tenía reservada, ni más ni menos que… ¡¡¡ una tarta de gusanitos !!!

Tarta

Yo creo que además de súper apetecible está muy chula, aunque ella opina que no es tan colorida (ni fácil de hacer) como las de chuches. Pero es que yo aún no puedo comer gomitas, algún lametazo a un chupa-chups y poco más. Eso sí, cuando me salgan todas mis muelas y los colmillos será otro cantar. Entonces podrá explayarse en cada celebración con creaciones tan golosas como la que ella y mi tita Teresa hicieron para la boda de mis papás.

Tarta chuches

Creo que en la familia de mi mamá tienen una vocación frustrada, la de pasteleras y/o inventoras. Y llegados a este punto, aprovecho para invitaros al nuevo blog de Teresa, donde podréis ver las cosas tan chulas que hace y en qué ocupa su tiempo libre y su imaginación (Para quien no lo sepa ella fue la que hizo mi megatarta de cumpleaños).

Por cierto, que se me olvidaba comentar que mi papá también aportó su granito de arena a la tarta de gusanitos: él se comía todos los que a mamá se le rompían ;) . Aunque os podéis imagimar quién fue el que más disfrutó con el “pastel”…

Comiendo

Pensaréis que me paso todo el día comiendo y la verdad es que no os equivocáis mucho, pero a ver, tengo buena boca, tampoco pasa nada por eso, ¿no? Yo no me avergüenzo de mi tipazo de albondiguilla, nunca lo he hecho y nunca lo haré. Pero eso sí, os advierto que si alguien está pensando en invitarme a comer que se lo piense dos veces, que sale más barato comprarme un trajecillo. Que yo no sigo la máxima de desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo. De eso nada, yo desayuno, como y ceno como un auténtico rey. Hoy por ejemplo mi papá,  atendiendo a la sugerencia de mi Doc, ha decidido introducirme en lo que viene siendo el desayuno tradicional: pan tostadito con aceite (de mi pueblo, of course). Yo hubiera preferido que además le añadiera un poquito de tomate y unas birutillas de jamón, pero él ha creído oportuno empezar poco a poco.

¿Veís como como yo solito? Estoy hecho un máquina. Después me he tomado mi bibe y se me ha quedao el pecho como una tabla. Pero es que con lo que me muevo últimamente… necesito calorías por un tubo!!! Además, una buena alimentación es imprescindible para conservar la belleza natural de uno, que no es poca.

Sonrisa

Hala, y termino que me voy a merendar.

Dieciocho

por Se el 23 de Enero de 2010 en La vida de Leo

Todo el mundo dice que cumplir los dieciocho es un momento muy importante en la vida de una persona ya que te confiere ciertos derechos y privilegios como poder votar, conducir o trabajar, amén de ser libre para comprar alcohol y ver ciertas pelis… Pero yo hoy cumplo dieciocho y, la verdad, el cambio para mí no representa ninguna novedad especial. No estoy interesado en votar, me conformo con dar saltitos de alegría cuando algo me emociona. Ya conduzco a la perfección mi correpasillos del león de nariz cantarina y luminosa sin necesidad de carnet. Trabajar… quita, quita, eso para mis papás. Y lo del alcohol y las pelis descartado, a mí que no me quiten ni mi bibi de cereales ni mis conejitos de colores de Bunnytown que es lo que de verdad me gusta.

Ahora bien, si cambiamos la unidad de medida del tiempo resulta que hoy cumplo… ¡¡¡ un año y medio !!! Y eso sí que es importante. Porque a partir de ya estoy más cerquita de los dos años, de convertirme en un niño en toda regla. Y todo ello para tristeza de mis papás que ven como su ex-bebito crece a un ritmo imparable. A mí a veces me da penita de ellos e intento que no noten demasiado la evolución. Por eso les permito que me cojan en brazos mucho (mucho) rato como cuando no sabía andar, finjo que no me gusta que me dejen sólo jugando, dejo que mamá me dé el bibi sentado en su regazo… y lloro un montón cuando no hacen algo de esto. Ellos ni lo sospechan, si es que estoy hecho un actorazo de primera. Sin embargo en otras ocasiones me muestro tal y como soy, desplegando toda la artillería de conocimientos que día a día adquiero. Porque aunque no viva en una piña debajo del mar, mi cuerpo gordito absorbe sin más. Todo lo aprendo, y lo aprendo rápido. Soy Leo Esponja (Spongeleo). Me costó lo del adiós, adiós con la manita, y lo de las palmitas, pero una vez superado ese escollo voy como una moto por la autopista del saber. Ya sé llamar a mamá, aunque lo haga con un desconcertante acento italiano (maaaammmmma). También a papá y a Ely de Pocoyo (Ei). Cuando jugamos a ¿dónde está Leo? al aparecer siempre digo “a ta” (aquí está). Si me apetece puedo comer sólo (aunque prefiero que me den, soy un poco señorito) y ya consigo subir los escalones agarrándome a la barandilla. En general me gusta subirme a todo lo que pillo: el tobogán, la mesa de aprendizaje, la mecedora sueca, el váter… y me encanta ponerme de pie cuando corono la cima. Mi mamá dice que voy a partirme los dientes antes de que me salgan y que un día de estos me voy a abrir la cabeza, pero yo ni caso, me fascina el riesgo. Y también bailo con un ritmo muy particular y contagioso que nada tiene que ver con el de mi papá.

En fin, que sigo haciéndome mayor. ¿Había dicho en alguna ocasión que el tiempo pasa muy derpisa? Pues eso.

18 meses

P.D. Mamá dice que me tiene preparada una sorpresita para hoy, ya os la contaré en el próximo post!

mi nunca jamás funciona con WordPress | Iniciar sesión
Suscríbete a las entradas y a los comentarios.